sábado, 28 de abril de 2012

La nueva reforma laboral: ¿Solución o perdición para España?




Recientemente se aprobó el Real Decreto ley  3/2012 de 10 de Febrero de medidas urgentes para la reforma laboral, esta ley ha venido a crear una gran división de opiniones, no sólo en el sector doctrinal sino en la opinión pública sobre su eficacia o su más bien continuidad en senda de la destrucción de empleo en España. Con una situación laboral caótica, una tasa de desempleo que roza el 24% y un crecimiento trimestral de paro que no cesa trimestre tras trimestre; por esa razón hay un gran escepticismo sobre el efecto futurible que esta ley puede tener en la creación de empleo y el crecimiento económico de nuestro mercado laboral. Desde el gobierno se ha defendido a capa y espada que esta ley lejos de destruir empleo es una herramienta necesaria e imprescindible para que España salga de esa Tasa de empleo que ahoga nuestra economía e inicie el crecimiento a través de una mayor demandas de puestos de trabajo.

El contenido de la ley es claro: por una parte, se flexibiliza la capacidad de los empresarios para que puedan apostar por el despido barato sin indemnización o con una cantidad menor de ella, por otro lado se hace una desmantelación de alguna de las figuras básicas en las relaciones laborales, como es la negociación colectiva o la calificación del despido. Se otorga manga ancha a los empresarios y autónomos para que puedan despedir a sus trabajadores procedentemente mediante el despido objetivo por razones técnicas, organizativas, económicas o de producción, es decir prácticamente cualquier empresario puede despedir a cualquier trabajador alegando una disminución de los ingresos de carácter anual basándose en las cuentas generales que realizan cada año; este aspecto seguramente será escogido para muchos empresarios como fuga de escape para evitar la indemnización al trabajador, porque de los salarios de tramitación mejor no hablar, han pasado al más profundo obstracismo laboral.
Por otro lado, el gobierno plantea bonificar, con cierta ironía, la creación de empresas de hasta 50 trabajadores, mediante la bonificación de un contrato indefinido que incluye atractivas deducciones fiscales pero que encierra un primer año en período de prueba, sin derecho a indemnización alguna, por lo que es un espigón para la especulación laboral. También se apuesta por un contrato a tiempo parcial, el cual se convierte en objeto de culto por el gobierno pues ofrece todas las garantías posibles para el fraude laboral a través de la inclusión de la posibildiad de incluir horas extras, algo que como sabemos es bastante habitual en la realidad de nuestro mercado laboral.
El contrato en prácticas, por su parte, se aumenta en tiempo hasta poder llegar a los tres años de duración con importantes bonificaciones sociales para empresario y el descuelgue salarial se incentiva sin igual desbaratando la preciada negociación colectiva a través de la recurrencia a las archifamosas razones técnicas, económicas, organizativas o de producción; en definitiva, todo un manjar para la precariedad laboral y la desestabilidad social del pueblo, que sin un trabajo seguro y con estas potestades privilegiadas y desproporcionadas para el empresario, haber como  aumentamos el consumo y la inversión privada, que es sin duda una de las claves para que España pueda salir de la Crisis.

Todas estas medidas, en definitiva, favorecen un escarnio al trabajador difícil de sopesar, pues el escepticismo y el descrédito de los políticos que se despierta en la opinión pública, hacen buena gala de que hay una aguda distorsión entre las intenciones de nuestro ejecutivo y la realidad social en la que está sumida España; esta reforma, lejos de arreglar la crisis, a cualquier modesto lector que tenga una mínima capacidad de razón y lógica, hace mostar todo lo contrario, lo más seguro es que con estas medidas se recurra más a la contratación temporal o también llamados minijobs (que aumentan el desconcierto e incertidumbre social) y que lo único que consiga es una bolsa de oxígeno para el despido laboral de algunos empresarios que están al límite de la supervivencia pero que, a nuestro juicio, su problema se solucionaría con otras propuestas ( aumento de la bonificación en los seguros sociales, mejora de las condiciones fiscales, aumento de las líneas de crédito a la inversión, remover obstáculos burocráticos y hacer políticas que favorezcan la creación de empresas, mejorar las condiciones para que los jóvenes emprendedores no emigren a otro país y que la productividad de sus ideas redunden en el beneficio de todos) y no con las ofertadas por el gobierno que parece no aflorar grandes ideas para salir de este profundo escollo en el que estamos con la crisis económica; Parece que estamos avocados a poner en práctica esa famosa frase que dice "en los momentos de crisis solo la imaginación es mas importante que el conocimiento", a los ciudadanos, por supuesto, nos toca poner la imaginación.

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