La
mediación es un proceso confidencial, voluntario y estructurado de
gestión y resolución de conflictos que sirve para que dos partes, que
estén inmersas en algún conflicto entre sí, consigan gestionarlo de una
forma satisfactoria, aceptando la ayuda de una persona mediadora,
profesional, experta y debidamente formada, que tiene como
características principales la de ser imparcial, neutral y no imponer acuerdos,
pero dirigiendo a las partes a la consecución de los mismos y al
cumplimiento, siendo éstos equilibrados, equitativos y duraderos en el tiempo.
Los mediadores no son jueces ni árbitros, no imponen soluciones ni opinan sobre quién tiene la
verdad, lo que buscan es satisfacer las necesidades de las partes en disputa,
regulando el proceso de comunicación y conduciéndolo por medio de unos
sencillos pasos en los que, si las partes colaboran, es posible llegar a una
solución en la que todos ganen o, al menos, queden satisfechos.
Es por tanto un método autocompositivo y voluntario, son las propias partes en conflicto las que, con ayuda del mediador, llegan a la solución a sus problemas o al menos consiguen establecer un canal de comunicación inexistente hasta entonces, se hace reflejable esa frase de " es mejor un mal acuerdo que un buen pleito"; en la mediación, al contrario que en sede judicial, las partes son protagonistas y arquitectas de sus propios acuerdos, intentando el mediador que sean los más favorables a sus intereses para que se prolonguen en el tiempo.
En definitiva, en palabras del profesor Javier Alés " La mediación es una actitud en la gestión de un conflicto por el que expertos ayudan a las partes enfrentadas en la búsqueda de sus propios acuerdos". Esa actitud hace que la mediación esté al alcance de muy pocos y sea una profesión compleja y mágica, ya que no sólo se necesita una aptitud sino también una vocación interior a escuchar, comprender y ayudar a las personas a salvar sus diferencias.
Jesús Martín Rosa
Es por tanto un método autocompositivo y voluntario, son las propias partes en conflicto las que, con ayuda del mediador, llegan a la solución a sus problemas o al menos consiguen establecer un canal de comunicación inexistente hasta entonces, se hace reflejable esa frase de " es mejor un mal acuerdo que un buen pleito"; en la mediación, al contrario que en sede judicial, las partes son protagonistas y arquitectas de sus propios acuerdos, intentando el mediador que sean los más favorables a sus intereses para que se prolonguen en el tiempo.
En definitiva, en palabras del profesor Javier Alés " La mediación es una actitud en la gestión de un conflicto por el que expertos ayudan a las partes enfrentadas en la búsqueda de sus propios acuerdos". Esa actitud hace que la mediación esté al alcance de muy pocos y sea una profesión compleja y mágica, ya que no sólo se necesita una aptitud sino también una vocación interior a escuchar, comprender y ayudar a las personas a salvar sus diferencias.
Jesús Martín Rosa

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